domingo, 19 de abril de 2015

Home Sweet Home

Cuando, para templar la desconfianza de algunos comensales y entrar luego en materia, o en el campo de golf, cerrado ya el acuerdo para evitar rencores, hace algún comentario de su hogar, no menciona jamás a su adorado esposo (perdido tiempo atrás) sino que habla orgullosa de su hijo ... ese travieso heredero de moratones recibidos e infligidos de bastonazos soportados con estoicismo para salvar a un compañero.
O ... exige que veneren a su piadosa madre, sirviendo el té a los huéspedes con regios ademanes.
Pero ... ¿a quién de los dos ha invitado a pasar el domingo con ella?
Después de negociar otra fusión, viaja sin compañía ... para evitar ser victima de la ruin bestezuela que aún moja las sábanas y no sabe silbar ... un chivato, un llorica, un fracaso.
De los insultos de la bruja desaliñada que amontona botellas debajo del colchón, y escupe y grita obscenidades en lo alto del rellano.
Peor aún, para no contemplar una alianza impía ... la Juventud robando a la Vejez la llave de la cómoda, la Vejez enseñando a la Juventud a mentir con descaro.
Desgracias familiares que ha de ocultar al mundo.
Vería en ella a la mala de este hogar, culpable de asustar a un niño delicado con voz atronadora, de enloquecer a una madre amorosa con helado desdén.
Además (lo que puede explicar porqué no ha cambiado su testamento), tiene la sensación, tal vez superticiosa, de que la odian y temen por su bien ... si se arrancaran las caretas y se mostraran dignos de su afecto, cariñosos, cuerdos y viriles ... caería muerta.

viernes, 10 de abril de 2015

¿Quién es ella, esa que está en tus brazos?

Ella es a quien llevé mis huesos,
construyendo una casa que no era más que una cuna,
construyendo una vida más allá de una hora,
construyendo un castillo donde no habita nadie,
construyendo, al final, una canción
para así acompañar la ceremonia.
Pero sufro un tormento. No tenemos lugar.
La cuna compartida es casi una prisión
donde no me permiten decir cariño,
pastelito, lacito de amor, medallón,
mi san Valentín, mi chica de oro, mi graciosa y todas
esas tonterías que uno dice en la cama.
Decir que me he acostado con ella no es bastante.
No sólo la he tumbado sobre el lecho.
Yo la he atado fuerte con un nudo.

domingo, 29 de marzo de 2015

Percibimos la verdad dudando

Nada puedo decirte, y te diría ...
No quieres escuchar, y nada digo.
Y pongo a mi silencio por testigo...
de aquello que el amor no callaría.
Esas palabras muertas cada día,
que no pronuncio cuando estoy contigo,
que quiero liberar y que desdigo,
que tú no has escuchado todavía.
Mas, sin decirte nada, digo todo,
y tú lo sabes bien, sordo de amores,
porque tu mudo amor sella mi boca.
Si no quieres saberlo de otro modo,
ahoga entre tus besos mis clamores
y, sin dejarme hablar, vuélveme loca.

jueves, 12 de marzo de 2015

Un paseo después de anochecer

En mi cerebro ha tiempo habita como en su casa un gato hermoso, dulce, adorable y misterioso. Se queja, malla y nunca grita.
Su timbre es tierno y discreto ... pero calmoso o furibundo ... es siempre rico y profundo: aquí está todo su secreto.
Y esta su voz, cuyo hilo terso canta en mi fondo tenebroso, me aviva, filtro misterioso, me llena con un amplio verso.
Mis males deja adormecidos ... agita mis fiebres radiosas; para decir las grandes cosas no necesita de sonidos.
No ... no conozco arco que muerda sobre mi corazón doliente, y que haga más gloriosamente cantar su más vibrante cuerda ... que tu voz ... gato misterioso, gato seráfico y sensual, donde, como en lo espiritual ... todo es sutil y armonioso.

martes, 3 de marzo de 2015

Quiero el aire que tiene tu alma

El amor en mi seno, como abeja, viene a libar dulzura ... y conmigo sus alas o sus pies van jugando.
Ha anidado en mis ojos y en mi suave pecho se hizo una yacija; mis besos son su gozo cotidiano ... mas me quita el sosiego.
Loco ... ¿por qué lo haces?
Si me duermo, se posa con delicado vuelo y hace de mi rodilla su almohada ... y allí se quedará toda la noche.
Si taño mi laúd, él afina las cuerdas
El de la melodia si yo canto
Todas las cosas lindas él me presta
... pero, cruel, el corazón me ha herido.
Quieto ya, loco ... ¡Basta!
Si no, todos los días yo con rosas te azotaré, hasta echarte, y te ataré, cuando jugar desees ... por castigar tu agravio.
Mis ojos cerraré para que dentro quedes, te obligaré a ayunar por tu pecado, ni un alfiler daré por tus poderes.
Mas ... ¿qué ganaría si le tengo contrario?
¿Qué ganaré si azoto al niño loco con varejón o palo?
Siendo un dios, en desquite angustias ha de darme.
Siéntate, pues, tranquilo, en mi rodilla, y que mi pecho sea tu morada: asómate a mis ojos ... que me gustas.
Apiádate, amor, no te alejes ... retoza aquí conmigo.

viernes, 20 de febrero de 2015

Aquello que aprisiona un cinto

Aquello que ciñó su delgada cintura
ataré yo en mi frente alborozada;
ni un solo rey negara su corona
para hacer con sus brazos lo que pudo este cinto.
Era la esfera extrema de mi cielo,
la cerca que guardó a mi ciervo lindo;
mi alegría y mis cuitas, mi amor y mi esperanza
giraban en su círculo.
¡Angosto espacio!. Mas allí moraba
cuanto en el mundo existe de bondad y hermosura.
Dadme lo que este cinto aprisionaba
y quitad lo demás que el sol, rodando, alumbra.

viernes, 6 de febrero de 2015

Mi mundo se ha ido por el puto desagüe

Muriendo, dejaste la gran tristeza de lo Eterno en mi vida.
Pintaste el horizonte de mi pensamiento en los colores de ocaso de tu despedida, y regaste un rastro de lágrimas por la tierra, que llegaba al cielo del amor.
En tus amados brazos la vida y la muerte se unían en mi como en un casamiento.
Me parece estar viéndote en vela en el balcón ... allí donde se encuentran el comienzo y el fin de todas las cosas.
Mi mundo se fue por las puertas que abriste, poniendo en tus labios la copa de la muerte, que llenabas de la vida de los tuyos.
Cuando, muriendo tu, moriste en todo lo que estaba fuera de mi, te desvaneciste de las mil cosas del mundo para renacer plenamente en mi pena ... y sentí que mi vida se había hecho perfecta, que hombre y mujer eran ya uno en mi para siempre.
Querido, pon orden y hermosura en mi vida desamparada ... como los pusiste en mi casa cuando vivías.
Barre de mi las sombras polvorientas de las horas, llena mis tinajas vacías ... repasa todo lo descuidado.
Cuando todo esté ya listo, abre la puerta interior del santuario y, quizá, volvamos a encontrarnos en silencio ante nuestro Dios.