jueves, 25 de mayo de 2017

El ángel que en la tarde desciende del espíritu,

y quema el suelo de la página,
y mancha de orvallo los campos del invierno donde la hierba insiste en mantenerse
... tiene la vista cansada de infinito.
Lo cojo de la mano y oigo arrastrar sus alas detrás de mí, mientras avanzamos por el asfalto.
Es cierto que los ángeles no están hechos para andar; y que sus pasos dibujan un vuelo desmañado con la duda ebria de un rumbo.
Mas lo siento en la silla de taberna ... le pongo delante el amargo cáliz del aguardiente matinal y ... le veo engullir hasta el fondo las gotas de fuego del infierno, saboreando el sol que por un instante despunta entre las nubes que lo expulsaron.

martes, 9 de mayo de 2017

Cuando cuerpo y alma se llevan a matar

Conozco aquello que planeabas, lo que te proponías al enseñarme a amar el mundo, a hacer imposible que le diera la espalda, que lo apartara por completo y para siempre.
Está en todas partes; cuando cierro los ojos ... cuando cantan los pájaros ... cuando huelo el perfume de las lilas en la temprana primavera ... en el perfume de las rosas de verano
... te has propuesto arrancarme cada flor, cada vínculo con la tierra.
Por qué querrías herirme, por qué querrías mi desolación final, a menos que quisieras verme tan hambrienta de esperanza como para negarme a ver que nada fue dejado para mí, y ... creyera en cambio que después de todo lo que se me dejaba sólo fuiste tú.
 

domingo, 7 de mayo de 2017

Fui yo quien os junto,

puedo prescindir de vosotros.
Estoy cansada de vosotros, caos del mundo viviente.
Sólo yo puedo extenderme por tanto tiempo en algo vivo.
Convoqué vuestra existencia ... al abrir mi boca ... al levantar mi meñique, el brillo azul del áster silvestre, la flor del lirio, inmensa, con venas doradas, venís y os vais ... con el tiempo he olvidado vuestros nombres.
Venís y os vais, cada uno maltrecho de algún modo, de algún modo comprometido ... valéis lo que vale una vida, no más que eso.
Fui yo quien os juntó; puedo ahora desecharos como un borrador que se tira ... un ejercicio.
Porque he terminado con vosotros
... visiones del más profundo dolor.

lunes, 1 de mayo de 2017

Después del dolor

Allí estaba, palabra por palabra, el poema que ocupaba el lugar de una montaña.
Él respiraba su oxígeno, aun cuando el libro estaba vuelto sobre el polvo de su mesa.
Le recordaba cuánto había necesitado un lugar al que ir por su propio camino, cómo había vuelto a componer los pinos, apartado las rocas y andado con cuidado entre las nubes, hasta hallar la atalaya que fuera la adecuada, donde estuviera él completo en un inexplicado completarse:
... la roca exacta donde sus inexactitudes descubrieran, por fin, la vista hacia la cual habían avanzado, donde pudiera echarse y ... fijando los ojos en la mar
... reconocer su única y solitaria casa.