miércoles, 11 de enero de 2017

El líquido elemento

El agua vuelve, dura y con fuerza, de las colinas quebradas.
La lluvia bajó por los poros de la piedra caliza hasta que los obscuros arroyos alcanzaron el lecho y ahora se abre paso ... más allá de las raíces del fresno ... hacia un cerco en la ladera de piedras y estatuas.
Las imágenes de antiguas fertilidades tal vez son el testimonio apenas del milagro necesario del agua retenida y acumulada en un valle donde el agua es fugitiva....
Una María desconchada y torcida se pone verde entre trapos y palos.
Su negocio mengua ... pechos enfermos, dolores reumáticos, mayormente, las súplicas y las confidencias de la ancianidad.
Con todo, a veces nadando en las aguas que fueron bendecidas en el corazón laberíntico de la colina
... la anguila fulgura al pasar.

lunes, 9 de enero de 2017

Escorzos

La tierra giró para acercarnos más, giró sobre si misma y en nuestro interior ... hasta que por fín nos reunió en este sueño.
Los sueños no son un perfume ... no tienen sabor, son inodoros; están hechos desde siempre para mi boca ... estoy enamorada de ellos.
Iré  a la orilla de la mar, me quitaré el disfraz y quedaré desnuda ... me enloquece el deseo de estar en contacto con ella.
El vaho de mi propio aliento ... el latido de mi corazón ... mi respiración e inspiración ... el paso de la sangre y del aire por mis pulmones, el sonido de las palabras eructadas por mi voz ... palabras que se pierden en los remolinos del viento, algunos besos fugaces ... algunos abrazos ... brazos extendidos.
Quédate conmigo este día y esta noche y ... poseerás el origen de todos los poemas ... poseerás lo bueno de la tierra y del sol; pero yo no hablo ni del principio ni del fín.
Nunca ha habido más comienzo que el que hay ahora ... ni más juventud ni vejez que la que hay ahora; y nunca habrá más perfección que la que hay ahora ... ni más cielo ni infierno que el que hay ahora.
Me entrego a la arena para renacer en la mar que amo ... si quieres verme de nuevo, búscame bajo la suela de mis zapatos.
Apenas comprenderás quien soy y lo que significo ... pero seré para ti buena salud sin embargo, filtro y fibra para tu sangre; si no consigues encontrarme al principio ... no te desalientes; si no me encuentras en un lugar ... busca en otro
... estoy en alguna parte esperándote.

miércoles, 28 de diciembre de 2016

Inmarcesible

A aquellos que del  fondo de su pecho me amaron, ama mi corazón reconocido.
Profunda gratitud para cuantos pasaron junto a esta prisión mía y escucharon atentos mi música más fuerte, antes de que siguieran el habitual camino y ... dejaran de oírme.
Mas, tú que dejaste a tu pie el instrumento de tu arte inmarcesible para escuchar los cantos que en medio de mis lágrimas, en medio de suspiros, exhalaba mi voz  ... debilitada y triste
¡Enséñame vocablos para darte las gracias!
... para expresar de lleno mi alma en el futuro.
Que sean su voz y salude desde esta, mi vida pasajera, al amor que no muere.

miércoles, 21 de diciembre de 2016

Soy un silencio recompuesto de pequeñas vidas anteriores

¡Adiós! Y si es para siempre,
aún para siempre, adiós:
aunque sin saber perdonar, nunca
contra ti se sublevará mi corazón.
Si ese pecho ante ti quedase desnudo,
donde tu cabeza tan frecuentemente descansó.
Mientras ese plácido sueño te invadía
que nunca puedas volver a conocerlo.
Aunque el mundo por ello te ensalce,
aunque se muestre a favor del golpe,
hasta sus alabanzas deberían ofenderte,
al fundarse en el dolor de otro:
Aunque mis muchas faltas me desfigurasen,
¿no hallaría otro brazo,
que el que una vez me abrazara,
para que me infligiera herida incurable?
Pero, no te engañes;
el amor puede hundirse en lento decaer,
pero por súbita sacudida, no creas
que los corazones así podrían desagajarse:
Así y todo el tuyo su vida retiene;
así y todo debe el mío, aunque sangrando, latir;
y el pensamiento imperecedero que duele
es que no volvamos a encontrarnos.
A lo mejor conoces todas mis faltas,
pero de mi locura nada conocerás;
todas mis esperanzas, adonde vayas,
marchitas, sin embargo, contigo van.
Todo sentimiento se ha desalentado:
el orgullo, que ni un mundo podría doblegar,
ante ti se doblega, por ti abandonada;
hasta mi alma ya me abandona:
¡Adiós! ... así desunidos,
desgajados de cualquier lazo más cercano,
seco el corazón, sola y agostada,
más que esto ... apenas si puedo morir.

jueves, 15 de diciembre de 2016

El gesto de la muerte (relato tradicional sufí)

Érase una vez, en la ciudad de Bagdad, un criado que servía a un rico mercader. Un día, muy de mañana, el criado se dirigió al mercado para hacer la compra. Pero esa mañana no fue como todas las demás, porque esa mañana vio allí a la Muerte y la Muerte le hizo un gesto.
Aterrado, el criado volvió a la casa del mercader.
Amo -le dijo-, dame el caballo más veloz de la casa. Quiero partir hacia la ciudad de Samarra. Esta noche quiero estar lejos de Bagdad.
Pero, ¿por qué quieres huir? -le preguntó el mercader.
Porque he visto a la Muerte en el mercado y me ha hecho un gesto amenazante.
El mercader se compadeció de él y le dio el caballo, y el criado partió con la esperanza de estar por la noche en Samarra.
Por la tarde, el propio mercader fue al mercado, y, como le había sucedido antes al criado, también él vio a la Muerte.
Muerte -le dijo acercándose a ella-, ¿por qué le has hecho un gesto de amenaza a mi criado?
¿Un gesto de amenaza? -contestó la muerte-. No, no ha sido un gesto de amenaza, sino de asombro. Me ha sorprendido verlo en el mercado Bagdad por la mañana, cuando tengo una cita con él por la noche… en Samarra.

martes, 13 de diciembre de 2016

Terciopelo rojo ... azúcar dulce

Robaré la mansedumbre a tu álter ego
e instalada en su rodal
podremos pervertirnos en pulmonar lazo ...
conforme se crucen nuestras panorámicas.
No me digas no ... no digas nada,
y déjame adentrarme en tu chaleco
por esos bolsillos donde la distinción
se para aburrida ... o en sobresalto.
De seguido daremos lo mejor de nuestro afecto
arrasando el descrédito que por humano
envilece y deroga a los hipócritas.
Usaremos en instintiva factoría
exacta aguja, para en la misma fiebre.

viernes, 9 de diciembre de 2016

Libre albedrio o como percibo la Biblia

Como la levadura y su fermento
eleva la materia, y así es ya útil
el condimento; igual que la semilla
en el surco prepara las futuras almendras,
antiguo camarada de los días brillantes
y de las noches en soledad,
viejo como un ajado cuero,
novísimo cuando el miedo te acerca a mi lámpara,
quisiera llamarte, Señor,
con la misma voz del tullido
o con la salmodia del ciego
a la puerta de los mercados de arena.
Era por Tiberíades
donde dormí la dulce cercanía,
sabiéndote varado como una red que el agua
llena de peces.
En el suelo quedaba,
flotante majestad de las sandalias,
de tu barba perlada por una sal marina,
la vida tan segura.
Y así el justo salario repartido,
de la hogaza de pan, saciada el hambre
y fue limpio el reposo,
extendido letargo del obrero,
luego que la jornada de labor
amedrenta los ojos.
Como si con la de salváramos la tierra,
solamente,
tuvimos el derecho de temblar,
aunque un instante sólo,
el necesario para mojar la frente,
fuera en las almas
aquel de los relámpagos,
y de la mar partida por los vientos que no te conocían.
Camarada del éxtasis,
deja que explique ahora,
cuando tan sólo eres una remota llaga
de la crucifixión,
que no fuimos avena de tu pan en las aguas,
firme harina imbatida,
más bien huérfanas migas de esta sucia corteza
que tu mano bendijo camino de Betania.