sábado, 27 de enero de 2018

Without you

Esas partes tuyas que los ojos del mundo ven, en nada el corazón mejorarlas puede: todas las lenguas ... voces del alma ... lo dan por hecho, pues es verdad pura que hasta el adversario admite.
Tu exterior coronado así queda por exteriores alabanzas ... pero esas mismas lenguas que a tí se deben, emplean otro acento para desconcertar tu elogio, llegando más allá de lo que tus ojos muestran.
Buscan dentro de tí la cobardía de tu espíritu ... y la miden en conjetura con tus hechos; entonces con rústicos pensamientos, añaden a tu muerta flor la pestilencia de los hierbajos.
Pero el porqué de que tu olor no encaje con lo que muestras ... tiene la culpa el suelo comunal en el que creces.
Mis palabas de amor ... ya no te pertenecen.

jueves, 18 de enero de 2018

Una blanca rosa

¿Ésta es la tierra?. Entonces no le pertenezco.
¿Quién eres tú en la ventana iluminada, ensombrecida por las hojas inestables del árbol pasajero?
¿Lograrás sobrevivir donde yo no he de durar más allá del primer invierno?
Toda la noche las tenues ramas del árboles alternan y susurran en la ventana luminosa.
Explícame mi vida, tú, que no muestras signo alguno, aunque te invoque de noche ... no soy como tú, tengo por voz solamente mi cuerpo ... no puedo desvanecerme en el silencio.
Y en las frías mañanas, sobre la obscura superficie de la tierra flotan los ecos de mi voz ... blancura que lo obscuro absorbe siempre como si hicieras una señal, después de todo, para convencerme de que tampoco tú podrías sobrevivir aquí, o mostrarme que no eres tú la luz que yo invoqué
... sino la obscuridad que había detrás de ella.

lunes, 8 de enero de 2018

Conseguir la necesaria alegría

Hace tantos años que aguardo, noche tras noche, sentada en un refugio.
Y sin embargo no he olvidado aún que Dios, nuestro señor, hizo el día.
Vosotros dormíais mientras tanto ... pero yo he permanecido en vela reflexionando hasta llegar a convencerme de que habéis sido creados sólo para comer.
No volveremos a reunirnos nunca más ... yo abajo y vosotros en el rebaño seguro.
Yo la condenada y vosotros los devotos.
Me elevo mientras estáis sobre la tierra, y así permaneceremos de mutuo acuerdo.
Vosotros alabad a Dios ... yo sé que la luz llegará.   

miércoles, 3 de enero de 2018

Pesadilla que acaba con la Luna

Una vez me jacté de conocer las fases de la luna ... la había visto, serena, resistir y emerger de un eclipse total.
Aunque, alta en el oeste, aquella noche de verano, bajando, locas, las luciérnagas junto a mí, trémula la bruma, parpadeante, y el ojo seguro obnubilado ... aterrorizada grité.
Pues la misma Luna a quien había creído un poder vivo, aunque inmutable, se separó en dos ante mis ojos ... un brillante cascarón, y una Nada bicéfala sonrió con una mueca omnisciente en el vacío.
Ante esto vi que mi tierra no tenía más sustancia que el aíre bajo, o el superior, y corrí a sumergirme en la profunda cala ... mis ojos y oídos oprimidos bajo el agua.
¿Y me ahogué, dejando un cadáver en el fango?.
Y aun así, la cosa fue de esta manera.
Me arrastré adonde mi ventana, cálida, me hacía señas para que entrara, entre el roble blanco y el tulipero, y llamé, pero fui negada como alguien que vuelve tras un siglo que parece una hora a una casa que ya no es la suya.

viernes, 15 de diciembre de 2017

Aprendiendo botánica: Ciprés

En la esquina de tierra donde lo plantaron, busca el sentido de la línea recta.
No pretende el círculo ... la rueda de estaciones ... la fuga hacia el eje que la gravedad le impone.
Acepta que el cielo es su destino ... y por eso sus raíces se alimentan de muertos ... que les ceden las almas para que el tronco las libere, en el invierno, cuando el frío hace vibrar la luz que lo envuelve.
No ofrece sombra a quien pasa.
No pide compañía a los amantes que lo evitan, en busca del refugio de unas flores.
Su destino es el punto que la mirada retiene, más allá del azul, en un infinito en que otras raíces crecen ... bebiendo la leche negra de las mitologías.

sábado, 9 de diciembre de 2017

Filtro poético

Si quisiera aliviarme de este peso de aire libre, del azul que me une a lo irregular del horizonte, de la misma línea del infinito que insiste en que no lo comprenda ... tendría que hacer versos según la prosa antigua.
La disciplina del arte, entendida según viejos tratados, es una obligación que procuro imponerme cada vez que pienso en un arte poético ... pero sólo para dejarlo de lado cada vez que el poema me domina ... y un flujo de nuevas impresiones cruza mi espíritu, como un enjambre abstracto, logrando que ceda ante todo aquello que se designa como "vida".
Mas ... mi brevedad me inquieta, y me hallo con el tiempo pasando en esta esfera en que el puntero insiste en ir al contrario.
Prefiero, por eso, dedicarme a contar cosas que habrán florecido esta mañana en nuestra ausencia, y quién las habrá cogido en ese patio al que entramos ... en otra primavera ... contando cada pétalo que caía de los labios del amor.
Espero que se junten en el humus del invierno, que la nueva primavera las haga renacer, juntando las gotas de la memoria con tu imagen.
Y así voy pasando el tiempo, coleccionando las estampas del instante en este cuaderno del alma al que prestaste tu sonrisa y ... hojeo sus páginas, sin premura, sabiendo que tu, donde estés, me acompañas en este trabajo.
 

martes, 5 de diciembre de 2017

Autoeutanasia sentimental

Una vida: lo que este corazón me da, junto a esa arteria que se abre al vacío; mientras oigo latir en su interior la frase mutilada ... obligándome a buscar un sentido a este movimiento que ningún tiempo, ninguna catástrofe ... ningún derroche detuvieron.
Me inclino sobre él, e intento adivinar a quién pertenece: sin duda joven, la mano que lo dibujó.
¿Hombre?.
¿Mujer?.
Lo que importa es el gesto en que leo una traducción de ese amor pasado, más allá de las palabras y de todos los gestos.
Quien lo vio, ¿entendió de qué se trataba?. Y quien lo hizo, ¿habrá recibido la respuesta que quería?.
Mas, cada uno de nosotros, que cruza este patio sin límites ... adivinará esa respuesta.
El enigma, nos dice, soy yo: este corazón que cabe en todos los cuerpos, y donde cada cual puede oír el suyo, aunque sólo el silencio nos rodee, al pasar por esta piedra, y descubrir, ínfima, en ella ... toda la vida humana.