Me dan pena los muertos, sobre todo hoy que tan bien lo pasan los vecinos que van a las praderas.
Es la estación del heno.
Atezados, robustos ... se conocen de tiempo atrás ... platican en las pausas y se ríen, son gente de la tierra que una sonrisa arrancan a las hierbas.
Qué contraste dormir lejos de allí, lejos de aquel estrépito del campo: los carros que no paran, y el olor del heno, el ritmo de los segadores, me desazonan, pienso en la añoranza de los granjeros y de sus mujeres excluidos ahora del esfuerzo, de la vida de todos los demás.
Cómo no imaginar que a los sepulcros les pesará su soledad ahora cuando hombres y muchachos, carros, junio ... salen al campo para cortar heno.
Es la estación del heno.
Atezados, robustos ... se conocen de tiempo atrás ... platican en las pausas y se ríen, son gente de la tierra que una sonrisa arrancan a las hierbas.
Qué contraste dormir lejos de allí, lejos de aquel estrépito del campo: los carros que no paran, y el olor del heno, el ritmo de los segadores, me desazonan, pienso en la añoranza de los granjeros y de sus mujeres excluidos ahora del esfuerzo, de la vida de todos los demás.
Cómo no imaginar que a los sepulcros les pesará su soledad ahora cuando hombres y muchachos, carros, junio ... salen al campo para cortar heno.