Tenía entre los dedos una joya, luego me fui a dormir; era cálido el día, flojo el viento ... me dije: "Aquí estará".
Al despertar reñí a mis fieles dedos, ya no estaba la joya.
Ahora es un recuerdo de amatista todo lo que me queda.
¿Por qué me echan del Cielo?.
¿Era mi canto demasiado fuerte?.
Puedo decirlo sin alzar la voz ... tímida como un pájaro.
¿Me escucharán los ángeles tan sólo una vez más?.
Para saber así si les molesto.
¡Qué no cierren la puerta!.
Si yo fuera el Señor de la túnica blanca, y ellos la pobre mano que llamaba ...
¿cómo iba a no dejarles paso franco?
Al despertar reñí a mis fieles dedos, ya no estaba la joya.
Ahora es un recuerdo de amatista todo lo que me queda.
¿Por qué me echan del Cielo?.
¿Era mi canto demasiado fuerte?.
Puedo decirlo sin alzar la voz ... tímida como un pájaro.
¿Me escucharán los ángeles tan sólo una vez más?.
Para saber así si les molesto.
¡Qué no cierren la puerta!.
Si yo fuera el Señor de la túnica blanca, y ellos la pobre mano que llamaba ...
¿cómo iba a no dejarles paso franco?