Los sueños son una intangible dádiva que nos hace ser ricos una hora,
y luego nos arroja, otra vez pobres, por la puerta de púrpura
al desnudo lugar donde estábamos antes.
El sabor de los frutos prohibidos hace mofa de los lícitos huertos.
Era su corazón aún más obscuro que noche sin estrellas,
porque aunque en él habite la mañana
nada de todo el negro recipiente
puede anunciar la aurora.