en su silla imponente.
Mira hacia todas partes,
quiere observarlo todo.
Juegan las estaciones a sus pies
como niños en torno de su abuelo.
Porque es como la abuela de los días,
el noble antepasado de la aurora.
La clara relación que tiene el alma
con la inmortalidad
se descubre mejor en el peligro
y en un desastre súbito.
... Será preciso que pasen muchos años y que la estrella haya desaparecido y solo entonces Arthur Miller confesará todas las angustias que atenazaron en vida a su patética mujer. "La intensidad de su angustia le hubiera incapacitado para cualquier trabajo. Sin embargo, en la vida le tocó el papel de estrella de cine y esto le permitió trabajar y padecer, porque a una estrella, se le permite todo".
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