cuando se apaguen ya todas las luces
y en todas las posadas los postigos
se cierren como haciéndose un refugio!
¡Qué aparatoso ha de juzgar el viento
al día y a su música incorpórea,
enmendando los cielos más confusos
y poniendo algún orden en la escena!
!Qué poderoso el viento en las mañanas
al acampar en mil amaneceres,
fundiéndose con ellos, desdeñándolos
para después volar a su alto templo¡
Desdeña todo miedo.
El áspero Calvario.
Tal vez Getsemaní sería alegre
si supiéramos algo más de ti.