Suena una campanada en el reloj
que acaba de dar dos.
Se ha producido un cisma entre los números.
Ya concluido el Génesis,
ha debido de ser un vagabundo
el que descompusiera este reloj.
¡qué lento es el viento
y qué lenta es la mar!
¡Qué tardo su plumaje!
Para todos el día,
para algunos la noche,
para los elegidos
esta luz de la autora.