miércoles, 31 de mayo de 2017

Cuento ... para recuperar la infancia

Había una vez, en el lejano reino de Siam, una bellisima Princesa llamada Gandari.
¿Qué tenía la Princesa?, sus ministros no encontraban la razón de sus males ... lloraba. Estaba enferma de melancolía.
Nada la distraia ... sus vasallos estaban tristes ...
Cierto día llegó a sus oidos que en un reino cercano había un Principe que había construido un Laúd. No había elefante que, cada vez que lo tañía no se acercara a mirar. De modo que el Principe era capaz de hacer que muchos elefantes acudieran hasta él desde la selva.
La Princesa, intrigada, sintió deseos de conocerle y dijo a sus ministros :
- Entregaré 500 masurans a la persona que conduzca hasta aquí y me entregue al Principe laudista. Y ¡además me casaré con quien lo logre!
Un jardinero real, al escucharlo, se presento ante la Princesa
- Si lo traigo y te lo entrego, ¿te casarás conmigo?
- Hazlo venir, y acto seguido me casaré contigo - dijo ella.
Entonces el jardinero se dirigió a la ciudad del Principe llevando consigo una gran cantidad de telas blancas. Se detuvo en una selva cercana, cortó algunos palos y construyó con ellos y con las telas un elefante blanco con colmillos. Una vez acabó, se metió dentro del elefante y esperó.
Unos hombres que vieron al magnífico elefante fueron a ver al Principe que tañía el alúd mágico y le dijeron:
- Principe, hay un magnifico elefante blanco con colmillos en la selva.
Entonces el Principe tomó el laúd y lo tañó del mismo modo que otras veces. Pero aquel elefante no acudió a él
- ¿Qué está pasando? - se preguntó- ¿por qué no acude?
Y ... acercándose a una distancia considerable volvió a tañer. Pero el elefante se apartó un poco. El Principe se acercó otro tanto y volvió a tañer. Pero el elefante se alejó nuevamente.
De ese modo continuó acercándose, hasta que llegó a tañer el laúd frente a la cabeza del elefante. Pero, incluso de aquel modo, el elefante persistia en su  marcha. De aquella forma llegaron ambos hasta la ciudad de la Princesa.
La Princesa quedó complacida. Le dió los 500 masurans al jardinero que había construido el elefante y se casó con él.
El Principe tañedor del laúd se quedó con ellos como ministro.
Y todos vivieron felices y comieron perdices.
Colorin colorado.

1 comentario:

  1. Conjetura ... no creo que en su infancia compartieran historias y sueños de niña.
    Los cuentos debieron formar parte de su mundo interior y no compartido.
    Eso traumatiza ¿verdad Norma Jeane?

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